Mis propias reglas de madre | Carta abierta al amor de mi vida.

Te prometo.

Te prometo, hija mía, que desde el momento en que llegues a este mundo, sentirás el amor mas grande de todos y que todos los que estarán conmigo para verte la carita por primera vez te amaran incondicionalmente.

También te prometo soportar cada estría, dolor de espalda y noche sin dormir que tu crecimiento me genere, pues nada se compara contigo.

Te prometo guiarte y ser la mano que te levante en cada tropiezo, pero también te prometo ser quien te empuje a lograr tus sueños. Nunca estaré por delante tuya, sino a tu lado, caminando juntas hasta que yo me quede por detrás y tu camines junto a otra persona.

Te prometo dejar los prejuicios a un lado y darte la mejor educación que podamos. Pero sobre todo, prometo enseñarte a tener un pensamiento libre, para que seas capaz de alcanzar tus metas y objetivos en la vida, sin dejar de lado la sencillez, solidaridad e igualdad.

Te prometo que un abuelo te hará cosquillas y que otro te comerá la nariz a besos (y que mientras los tengas a tu lado, eso no cambiará), que te enseñaremos a nadar, y que pasaras una infancia llena de amor. Te prometo que sentirás el amor que ni tu padre ni yo sentimos nunca con nuestros abuelos. 

No te puedo prometer riquezas, pero te aseguro hija mía, que no la necesitaras.

Te prometo que disfrutarás de la naturaleza, de los animales, que aprenderás y crecerás junto a ellos, valorarás cada vida y lucharás por cada una de ellas.

Te prometo enseñarte cada rincón del mundo que conozco, para que tengas la suficiente fuerza de recorrer el resto sin mí. 

Te prometo risas y alegrías en nuestro hogar, pero también llantos y regañinas.

Y si siguiera, te prometería el cielo, pero a día de hoy, solo te puedo prometer lo que toda madre promete a sus hijos desde el momento que lo lleva dentro. Amor incondicional.

Por último, prometo valorar mas este tipo de amor que siente una madre hacia un hijo. Existen muchas maneras de amar a un hijo, pero el sentimiento es siempre el mismo. Por eso prometo valorar mas a tu abuela y aprender de cada paso que ella ha dado a mi lado.


Te esperamos con ganas hija mía. Nos vemos en Mayo.